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27 junio, 2017

Mucho más que un simple bar

Lo único que necesitábamos era un trago más. Nadie podía ni quería volver a casa, porque a esas horas quedaban sólo taxis y los últimos billetes servirían sólo para añadir horas a la noche que ya comenzaba a envejecer. Luego de haber salido del último bar porque cerraban, nos encontrábamos caminando a ciegas. «Vamos por aquí, algo hemos de encontrar. ¡Esperen! Una escalera con una luz». Subimos casi gateando y entramos en un bar vacío, evidentemente estaban por cerrar ahí también. «Hola ¿la última cerveza? ¿Por favor?» El joven que atendía detrás de la barra nos miró divertido. «¿Quieren beber aquí? ¿Seguros?».
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01 enero, 2017

Testamento del año que se va










¡Feliz 2017 a todos!

Este 2016, ha sido un año pesado
con tanta desgracia en el mundo
muchas guerras e infortunios
tanta gente que ha escapado.

La desgracia se ha vuelto infinita
los mares son una tumba
hemos vivido bajo la sombra
de la crisis y la desdicha.

Y aunque ahora la obscuridad
llene nuestro horizonte
no hay que bajar la frente
ni llorar por la adversidad.
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15 diciembre, 2016

El pesebre nacido por un error de traducción

Traducción del artículo de Eleonora Cadelli, publicado el 29 de noviembre de 2016.

Hay quienes esperan la Navidad todo el año y quienes se esconderían en una isla desierta hasta la Epifanía; lo que es cierto es que solo pocos logran esquivar sus ritos, los regalos bajo el árbol, las reuniones con los parientes y las interminables conversaciones de rigor. A este respecto, queremos dar un pequeño consejo a los traductores, sugiriendo un tema perfecto para cambiar de ruta cuando las pláticas entren en terrenos espinados. ¿Por qué no sacar a relucir un error de traducción sobre el pesebre, corazón de la Navidad?
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02 diciembre, 2016

Homenaje a Fidel



No logré amar a Cuba, en los tres años que pasé estudiando allí. Tanto es así que me iba para México cada vez que podía, y al final en Cuba habré pasado en total un año y medio. No la he amado porque no amo las islas, en general, y porque los cubanos me ponían histérica. Y es que era para sufrir: el embargo es una retahíla de cosas que no funcionan, que no se hallan, que no hay como resolver. Los embargos crean países extenuantes en los que la supervivencia depende de cómo te organices y donde tú, extranjero, siempre tienes la culpa: porque tienes más plata -eso creen ellos- y vienes de esa parte del mundo que quiere ver que Cuba caiga, y la isla te responde quitándote tus rasgos humanos y transformándote en una billetera que camina, caricaturizándote en el cliché del extranjero en Cuba que, casi siempre, no es una buena persona. Y por eso yo, cada vez que podía, tomaba mi Cubana de Aviación y en 50 minutos estaba en México, donde la gente era normal y no esperaba algo a cambio solo por responder a un “buenos días”. Y en donde, perdónenme, comía: una ensalada que no fuera de coles, una menestra que no fuera siempre y solo de arroz con frijoles, una fruta que no fuera la única que encuentras en Cuba de trimestre en trimestre. Una excepcional papa. Un helado que no hubiera sido congelado y descongelado veinte veces. En Cuba, a no ser que uno no quiera gastar mucho dinero -y aún así, no sé- aprendes lo que es la privación sensorial, luego de meses probando un solo sabor. En Cuba una vez casi me desmayé en un supermercado, luego de dos días transcurridos en la infructuosa búsqueda de un tomate. El cuerpo te pide algunas vitaminas o sustancias minerales y tú no se las puedes dar. Aterrizaba en México y, los dos primeros días, devoraba todo.
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29 octubre, 2016

La enfermedad y el permiso de estadía

Relato de hace algunos años. Una enfermedad repentina con el permiso de estadía vencido por unos días, bastó para que el derecho a la salud se esfumara.

Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.

Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.
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14 octubre, 2016

Darío Fo, actor-máscara del siglo torcido

Traducción de un artículo del actor italiano Ascanio Celestini, en memoria de Darío Fo. Revista Internazionale 14 de octubre 2016.

Conocí a Darío Fo por primera vez hace 16 años.

Estábamos en el teatro Franco Parenti. Yo daba una función y él vino a verla. Era joven y no creía que un señor y escritor e intelectual tan importante pudiese salir de su casa para ir a ver a un muchachito que iba a Milán por un solo día, un lunes, para presentar una de sus primeras obras. Y en cambio ahí estaba. Él y su compañera. La que ha estado junto a él por un tramo largo e importante de su vida.
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23 julio, 2016

Martín y Liliana, un equipo ganador

Todo pasó rápidamente, al grupo whatsapp de algunos ecuatorianos residentes en Florencia llegó un mensaje bastante extraño que desató alboroto. «Nos han contactado desde el Ministerio del Deporte y piden si alguien puede ir a recibirle al atleta que va a representar al Ecuador en las olimpiadas para personas con síndrome de Down. ¿Quién puede?». La primera respuesta fueron muchas preguntas en pocos segundos, ¿cómo así? ¿cuándo? ¿quién es? Seguidas de propuestas y exclamaciones ¡qué lindo! yo puedo, yo también, llevemos carteles, banderitas también.
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29 marzo, 2016

Familia, migración y afectos incompatibles con la geografía

Vivir en un lugar lejano del propio terruño puede causar sacrificios insólitos y laceraciones insanables, no importa qué decisiones se tomen. No es fácil imaginar hacia qué tipo de dolor pueda conducir una vida en la que los afectos y la geografía sean incompatibles. Cuestión de elección o inconsciencia, llega un momento en el que la vida presenta la cuenta a cada quien por el rumbo que ha tomado. Estos son tres relatos de momentos difíciles, como los que enfrentan tantas personas migrantes, en este caso tres familias ecuatorianas en Italia.
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27 noviembre, 2015

Jorge Cevallos y su hombre muerto a puntapiés

El Jorgito era un guambra tímido, de esos que siempre se asoman pero que no hacen mucha bulla. A veces se le veía con el uniforme de su patrón Mejía, orgulloso sin ser agresivo y sin entrar en esas feas discusiones entre colegiales para ver quien es más macho. Nada de eso, él era pacífico, hablaba en voz baja y se ganaba siempre el cariño de todos. Su amor por el dibujo y su destreza eran cosa pública. Todos quienes lo conocían sabían -y decían- que «el man era buenazo»; a menudo se le veía creando logos y diseños para los amigos, era muy generoso.

Pero a más de la destreza el Jorge tenía algo más, algo que no todos logran aunque se ejerciten técnicamente. El Jorge siempre tuvo su estilo, cualquier cosa que dibujara llevaba su firma, su huella. Aunque cambiara tema una obra suya se reconocía siempre, por los rasgos, por el modo de colorar, por un «no sé qué». Ese mismo «no sé qué» de los artistas, que te permite distinguir entre alguien hábil y alguien hábil pero que además lo hará por toda la vida, pase lo que pase.
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09 noviembre, 2015

La radio que cambia el mundo y el regalo de una mamá

Los legados que resisten al tiempo son inmateriales. Mis hermanos y yo tuvimos la suerte de tener una mamá que nos regaló el amor por la lectura y la radio. Pero más que el amor a una emisora, lo que nos brindó fue el amor hacia una manera de hacer la radio, con programas que cuestionaban la realidad, para mejorarla, para no quedarse contentos con lo que existe e imaginar alternativas.

Esto no significa que oyéramos sólo transmisiones así, escuchábamos también mucha música y radionovelas maravillosas. Era sólo que de vez en cuando nuestra mamá compartía con nosotros lo que descubría en sus radios preferidas. Fue así que llegamos a escuchar la serie “Un paisano me contó”, que hablaba de temas como la guerra, el machismo y la pobreza. Se podría pensar que material así no sea adecuado para niños o adolescentes y en cambio no, esa serie nos regaló muchas ideas y más que respuestas lo que recibimos fueron preguntas, que nos han acompañado por toda la vida.
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10 octubre, 2015

El pacto

Hubo pocas llamadas, sólo una o dos al inicio, cuando la necesidad de hablar con una voz amiga era más imperiosa. Luego se escribían siempre por el chat, por lo general el domingo. Por la mañana en Perú, por la tarde en Italia.

Las dos amigas nunca dejaron de encontrarse y contarse sus vidas. El chat les daba una sensación de cercanía, era un lugar fuera de la geografía. Poco a poco las conversaciones se volvieron más familiares, informales, aptas para contar.
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16 abril, 2015

Lacrimal

La noticia se me pasó por delante en el Facebook mientras leía distraído. El título estaba por salir de la pantalla de la computadora cuando lo aferré: “Muere Eduardo Galeano”. Abrí el enlace pero casi no logré leer el texto, solamente desfilaron ante mis ojos algunas palabras sueltas: cáncer, 74, ministerio, familiares, luto. Ni siquiera llegué al final de la página que ya estaba de pie, los ojos llenos de lágrimas, llamando a mi esposa. ¡Ilaaaaa! Cuando ella vino a ver qué pasaba y me encontró en ese estado primero se asustó. ¿Estás bien? ¿Qué pasó? Y yo repetía, se ha muerto, se ha muerto. Angustiada insisitió ¿quién? Y yo, Eduardo Galeano se ha muerto. ¿Quién es Galeano? Un escritoo-oo-or, dije sollozando. La alarma se esfumó de su rostro para dar lugar al desconcierto. ¿Estás llorando por un escritor?
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10 marzo, 2015

La generación del Washo (2° parte)

Luego de las gentiles sugerencias de algunos amigos sobre la cuestión de los nombres raros, aquí les va la segunda parte con algunos casos que faltaban. Digo algunos porque es casi seguro que me olvide algún caso, así es que si a alguien se le ocurre alguna variante más, pues que la comparta al final. Gracias de antemano a quien lo hará.

En la entrada anterior hablamos de los nombres que en Ecuador son normales pero que fuera del país despiertan curiosidad. En particular hablamos del caso en el que un apellido extranjero se transforma en nombre, por ejemplo Washington, Washito, Washo. Pues bien, hay otros casos que, por lo que yo recuerdo, son éstos:
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09 marzo, 2015

La generación del Washo

Dedicado a todos los Washington, Darwin, Wellington, Rommel, Hitler, Lenin, Stalin y demás.

Ya es vieja la historia de los nombres raros en el Ecuador. Sin hablar del caso particular de Manabí, donde el nivel de virtuosismo es inigualable, muchos nombres que son normales dentro del país pueden provocar más de una pregunta fuera de sus fronteras. A veces hasta con ingenuidad, la gente que no está preparada se sorprende. Muchas veces para el migrante éste es un tema de conversación y para explicar a las nuevas amistades por qué nos llamamos así, a veces toca enfocar la situación por puntos.
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29 enero, 2015

Ustedes: peruanos y ecuatorianos


Veinte años de paz. El 17 de febrero se conmemora el aniversario de la declaración de Itamaraty, que puso fin al último conflicto entre Ecuador y Perú. 


Nos conocimos hace poco, asistiendo a un taller de teatro. Ella tiene unos 20 años, es una jovencita tímida y parece muy frágil. Hasta hoy hemos hablado poco ya que durante los ensayos no hay mucho tiempo para conversar. A la salida, a veces, algunos del grupo nos quedamos afuera para fumar en las gradas del teatro donde nos vemos una vez a la semana. Ella y su amigo rara vez se han sumado al grupo, por lo general se despiden y se van, diciendo que si no van a perder el bus.
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09 enero, 2015

Un restaurante de ensueño entre Italia, Egipto y Ecuador

Yo vivía en Italia desde hacía ya diez años, no dos meses, diez años. Adriana era una amiga de juventud, íbamos a los mismos lugares y compartíamos muchos amigos, nos veíamos en los conciertos de rock o en las fiestas. Formábamos parte de una jorga de amigos veinteañeros, cada quien con sus sueños y espectativas. Algunos iban a la universidad, otros ya trabajaban, otros no hacían nada, pero estando juntos nos divertíamos mucho. El tiempo pasaba de prisa y luego de pocos años el grupo se desintegró sin dolor. Cuando vine a Italia nos habíamos perdido de vista hace ya mucho tiempo, por eso cuando la encontré gracias a Facebook para mi fue una hermosa sorpresa.
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31 diciembre, 2014

Prohibido quemar años viejos

Aquí en Florencia no hay como encender fuegos por la calle, ni el último ni ningún otro día del año. El 31 de diciembre la gente asiste a conciertos en las plazas, va a fiestas privadas, a restaurantes, teatros o donde sea; hacen un montón de cosas pero quemar un año viejo por la calle no, no se les ha ocurrido, no hay esa posibilidad y es más, si ven que alguien quema algo en una acera llaman a la policía. Es difícil explicar a los nativos de estas tierras que para un ecuatoriano quemar el último día del año un monigote hecho a mano es algo muy importante, liberatorio y mágico.
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