Lo único que necesitábamos era un
trago más. Nadie podía ni quería volver a casa, porque a esas
horas quedaban sólo taxis y los últimos billetes servirían sólo
para añadir horas a la noche que ya comenzaba a envejecer. Luego de
haber salido del último bar porque cerraban, nos encontrábamos
caminando a ciegas. «Vamos por aquí, algo hemos de encontrar.
¡Esperen! Una escalera con una luz». Subimos casi gateando y
entramos en un bar vacío, evidentemente estaban por cerrar ahí
también. «Hola ¿la última cerveza? ¿Por favor?» El joven que
atendía detrás de la barra nos miró divertido. «¿Quieren beber
aquí? ¿Seguros?».
Mostrando las entradas con la etiqueta apuntes de viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta apuntes de viaje. Mostrar todas las entradas
27 junio, 2017
01 enero, 2017
Testamento del año que se va
¡Feliz 2017 a todos!
Este 2016, ha sido un año pesado
con tanta desgracia en el mundo
muchas guerras e infortunios
tanta gente que ha escapado.
La desgracia se ha vuelto infinita
los mares son una tumba
hemos vivido bajo la sombra
de la crisis y la desdicha.
Y aunque ahora la obscuridad
llene nuestro horizonte
no hay que bajar la frente
ni llorar por la adversidad.
15 diciembre, 2016
El pesebre nacido por un error de traducción
Traducción del artículo de Eleonora Cadelli, publicado el 29 de noviembre de 2016.
Hay quienes esperan la Navidad todo el año y quienes se esconderían en una isla desierta hasta la Epifanía; lo que es cierto es que solo pocos logran esquivar sus ritos, los regalos bajo el árbol, las reuniones con los parientes y las interminables conversaciones de rigor. A este respecto, queremos dar un pequeño consejo a los traductores, sugiriendo un tema perfecto para cambiar de ruta cuando las pláticas entren en terrenos espinados. ¿Por qué no sacar a relucir un error de traducción sobre el pesebre, corazón de la Navidad?
Hay quienes esperan la Navidad todo el año y quienes se esconderían en una isla desierta hasta la Epifanía; lo que es cierto es que solo pocos logran esquivar sus ritos, los regalos bajo el árbol, las reuniones con los parientes y las interminables conversaciones de rigor. A este respecto, queremos dar un pequeño consejo a los traductores, sugiriendo un tema perfecto para cambiar de ruta cuando las pláticas entren en terrenos espinados. ¿Por qué no sacar a relucir un error de traducción sobre el pesebre, corazón de la Navidad?
02 diciembre, 2016
Homenaje a Fidel
Traducción del artículo publicado il 26 de noviembre de 2016 por Lia De Feo.
No logré amar a Cuba, en los tres años que pasé estudiando allí. Tanto es así que me iba para México cada vez que podía, y al final en Cuba habré pasado en total un año y medio. No la he amado porque no amo las islas, en general, y porque los cubanos me ponían histérica. Y es que era para sufrir: el embargo es una retahíla de cosas que no funcionan, que no se hallan, que no hay como resolver. Los embargos crean países extenuantes en los que la supervivencia depende de cómo te organices y donde tú, extranjero, siempre tienes la culpa: porque tienes más plata -eso creen ellos- y vienes de esa parte del mundo que quiere ver que Cuba caiga, y la isla te responde quitándote tus rasgos humanos y transformándote en una billetera que camina, caricaturizándote en el cliché del extranjero en Cuba que, casi siempre, no es una buena persona. Y por eso yo, cada vez que podía, tomaba mi Cubana de Aviación y en 50 minutos estaba en México, donde la gente era normal y no esperaba algo a cambio solo por responder a un “buenos días”. Y en donde, perdónenme, comía: una ensalada que no fuera de coles, una menestra que no fuera siempre y solo de arroz con frijoles, una fruta que no fuera la única que encuentras en Cuba de trimestre en trimestre. Una excepcional papa. Un helado que no hubiera sido congelado y descongelado veinte veces. En Cuba, a no ser que uno no quiera gastar mucho dinero -y aún así, no sé- aprendes lo que es la privación sensorial, luego de meses probando un solo sabor. En Cuba una vez casi me desmayé en un supermercado, luego de dos días transcurridos en la infructuosa búsqueda de un tomate. El cuerpo te pide algunas vitaminas o sustancias minerales y tú no se las puedes dar. Aterrizaba en México y, los dos primeros días, devoraba todo.
29 octubre, 2016
La enfermedad y el permiso de estadía
Relato de hace algunos años. Una enfermedad repentina con el permiso de estadía vencido por unos días, bastó para que el derecho a la salud se esfumara.
Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.
Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.
Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.
Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.
14 octubre, 2016
Darío Fo, actor-máscara del siglo torcido
Traducción de un artículo del actor italiano Ascanio Celestini, en memoria de Darío Fo. Revista Internazionale 14 de octubre 2016.
Conocí a Darío Fo por primera vez
hace 16 años.
23 julio, 2016
Martín y Liliana, un equipo ganador
Todo pasó rápidamente, al grupo whatsapp de algunos ecuatorianos residentes en Florencia llegó un mensaje bastante extraño que desató alboroto. «Nos han contactado desde el Ministerio del Deporte y piden si alguien puede ir a recibirle al atleta que va a representar al Ecuador en las olimpiadas para personas con síndrome de Down. ¿Quién puede?». La primera respuesta fueron muchas preguntas en pocos segundos, ¿cómo así? ¿cuándo? ¿quién es? Seguidas de propuestas y exclamaciones ¡qué lindo! yo puedo, yo también, llevemos carteles, banderitas también.
29 marzo, 2016
Familia, migración y afectos incompatibles con la geografía
27 noviembre, 2015
Jorge Cevallos y su hombre muerto a puntapiés
Pero a más de la destreza
el Jorge tenía algo más, algo que no todos logran aunque se
ejerciten técnicamente. El Jorge siempre tuvo su estilo, cualquier
cosa que dibujara llevaba su firma, su huella. Aunque cambiara tema
una obra suya se reconocía siempre, por los rasgos, por el modo de
colorar, por un «no sé qué». Ese mismo «no sé qué» de los
artistas, que te permite distinguir entre alguien hábil y alguien
hábil pero que además lo hará por toda la vida, pase lo que pase.
09 noviembre, 2015
La radio que cambia el mundo y el regalo de una mamá
Los legados que resisten al tiempo son
inmateriales. Mis hermanos y yo
tuvimos la suerte de tener una mamá que nos regaló el amor por la
lectura y la radio. Pero más que el amor a una emisora, lo que nos
brindó fue el amor hacia una manera de hacer la radio, con programas
que cuestionaban la realidad, para mejorarla, para no quedarse
contentos con lo que existe e imaginar alternativas.
Esto no significa que oyéramos sólo
transmisiones así, escuchábamos también mucha música y
radionovelas maravillosas. Era sólo que de vez en cuando nuestra
mamá compartía con nosotros lo que descubría en sus radios
preferidas. Fue así que llegamos a escuchar la serie “Un paisano
me contó”, que hablaba de temas como la guerra, el machismo y la
pobreza. Se podría pensar que material así no sea adecuado para
niños o adolescentes y en cambio no, esa serie nos regaló muchas
ideas y más que respuestas lo que recibimos fueron preguntas, que
nos han acompañado por toda la vida.
10 octubre, 2015
El pacto
Las dos amigas nunca dejaron de encontrarse y contarse sus vidas. El chat les daba una sensación de cercanía, era un lugar fuera de la geografía. Poco a poco las conversaciones se volvieron más familiares, informales, aptas para contar.
16 abril, 2015
Lacrimal
La noticia se me pasó por delante en
el Facebook mientras leía distraído. El título estaba por salir de
la pantalla de la computadora cuando lo aferré: “Muere Eduardo
Galeano”. Abrí el enlace pero casi no logré leer el texto, solamente desfilaron ante mis ojos algunas palabras sueltas: cáncer, 74,
ministerio, familiares, luto. Ni siquiera llegué al final de la
página que ya estaba de pie, los ojos llenos de lágrimas, llamando
a mi esposa. ¡Ilaaaaa! Cuando ella vino a ver qué pasaba y me
encontró en ese estado primero se asustó. ¿Estás bien? ¿Qué
pasó? Y yo repetía, se ha muerto, se ha muerto. Angustiada
insisitió ¿quién? Y yo, Eduardo Galeano se ha muerto. ¿Quién es Galeano? Un escritoo-oo-or, dije
sollozando. La alarma se esfumó de su rostro para dar lugar al
desconcierto. ¿Estás llorando por un escritor?
10 marzo, 2015
La generación del Washo (2° parte)
En la entrada anterior hablamos de los nombres que en Ecuador son normales pero que fuera del país despiertan curiosidad. En particular hablamos del caso en el que un apellido extranjero se transforma en nombre, por ejemplo Washington, Washito, Washo. Pues bien, hay otros casos que, por lo que yo recuerdo, son éstos:
09 marzo, 2015
La generación del Washo
Dedicado a todos los Washington, Darwin, Wellington, Rommel, Hitler, Lenin, Stalin y
demás.
Ya es vieja la historia de los nombres raros en el Ecuador. Sin hablar del caso particular de Manabí, donde el nivel de virtuosismo es inigualable, muchos nombres que son normales dentro del país pueden provocar más de una pregunta fuera de sus fronteras. A veces hasta con ingenuidad, la gente que no está preparada se sorprende. Muchas veces para el migrante éste es un tema de conversación y para explicar a las nuevas amistades por qué nos llamamos así, a veces toca enfocar la situación por puntos.
29 enero, 2015
Ustedes: peruanos y ecuatorianos
Veinte años de paz. El 17 de febrero se conmemora el aniversario de la declaración de Itamaraty, que puso fin al último conflicto entre Ecuador y Perú.
Nos conocimos hace poco, asistiendo a un taller de teatro. Ella tiene unos 20 años, es una jovencita tímida y parece muy frágil. Hasta hoy hemos hablado poco ya que durante los ensayos no hay mucho tiempo para conversar. A la salida, a veces, algunos del grupo nos quedamos afuera para fumar en las gradas del teatro donde nos vemos una vez a la semana. Ella y su amigo rara vez se han sumado al grupo, por lo general se despiden y se van, diciendo que si no van a perder el bus.
09 enero, 2015
Un restaurante de ensueño entre Italia, Egipto y Ecuador
31 diciembre, 2014
Prohibido quemar años viejos
Aquí en Florencia no hay como encender fuegos por la calle, ni el último ni ningún otro día del año. El 31 de diciembre la gente asiste a conciertos en las plazas, va a fiestas privadas, a restaurantes, teatros o donde sea; hacen un montón de cosas pero quemar un año viejo por la calle no, no se les ha ocurrido, no hay esa posibilidad y es más, si ven que alguien quema algo en una acera llaman a la policía. Es difícil explicar a los nativos de estas tierras que para un ecuatoriano quemar el último día del año un monigote hecho a mano es algo muy importante, liberatorio y mágico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















