¡Cierto no! Exclama reflexivo Washo cuando su mujer le increpa que no sea shunsho, que no deje descuidado el negocio que tanto esfuerzo les ha costado. En este caso el "no" no es negación, es reflexivo. No estoy seguro si en otros lados del planeta se den tamañas contradicciones donde el no, no significa no. Es un añadido que muestra distintos significados, dependiendo de la palabra que lo precede, entonación, intención, situación, etc.
Otro ejemplo es el paradigmático: "gracias no". Para algún inexperto en dialecto ecuatoriano esto podría significar: no, muchas gracias o simplemente no, gracias. En realidad el interlocutor de la frase enfatiza con el "no" su agradecimiento y se asegura de que el mensaje esté completamente claro en el receptor algunas veces moviendo afirmativamente la cabeza.
Mostrando las entradas con la etiqueta el guillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta el guillo. Mostrar todas las entradas
22 marzo, 2015
28 enero, 2015
Hitos de un idioma lleno de “itos”
31 diciembre, 2014
Hecho año viejo
Pero lo que acabo de describir sólo es el clímax de esta especie de exorcismo. Así lo entendí cuando crecí. El día anterior al 31 de diciembre había que ir a traer las ramas de eucalipto para construir la última morada del sujeto en cuestión: el año viejo. Si la vía era principal o la barriada estaba especialmente entusiasmada, se construía una tarima para que el personaje se luzca en su último día. Luego en la mañana se rellenaba con esmero de aserrín uno o varios personajes, según la necesidad dramatúrgica de la escena. En el caso de mi casa la escena siempre era política, de crítica y sátira contra el gobernante de turno. Para esto se preparaban audaces frases en cartulinas y papeles, cosa inaudita e impensable en la actualidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



