Pero lo que acabo de describir sólo es el clímax de esta especie de exorcismo. Así lo entendí cuando crecí. El día anterior al 31 de diciembre había que ir a traer las ramas de eucalipto para construir la última morada del sujeto en cuestión: el año viejo. Si la vía era principal o la barriada estaba especialmente entusiasmada, se construía una tarima para que el personaje se luzca en su último día. Luego en la mañana se rellenaba con esmero de aserrín uno o varios personajes, según la necesidad dramatúrgica de la escena. En el caso de mi casa la escena siempre era política, de crítica y sátira contra el gobernante de turno. Para esto se preparaban audaces frases en cartulinas y papeles, cosa inaudita e impensable en la actualidad.
Hecho año viejo
Pero lo que acabo de describir sólo es el clímax de esta especie de exorcismo. Así lo entendí cuando crecí. El día anterior al 31 de diciembre había que ir a traer las ramas de eucalipto para construir la última morada del sujeto en cuestión: el año viejo. Si la vía era principal o la barriada estaba especialmente entusiasmada, se construía una tarima para que el personaje se luzca en su último día. Luego en la mañana se rellenaba con esmero de aserrín uno o varios personajes, según la necesidad dramatúrgica de la escena. En el caso de mi casa la escena siempre era política, de crítica y sátira contra el gobernante de turno. Para esto se preparaban audaces frases en cartulinas y papeles, cosa inaudita e impensable en la actualidad.


