Relato de hace algunos años. Una enfermedad repentina con el permiso de estadía vencido por unos días, bastó para que el derecho a la salud se esfumara.
Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.
Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.
Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.
Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.








